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Ecoinnovación: Un camino hacia el desarrollo sostenible


Un concepto que abre una serie de posibilidades, pero que también implica nuevos desafíos como difundir el conocimiento y acelerar el paso de la investigación local para contribuir en esta línea.

El vínculo entre la sostenibilidad y la competitividad es la ecoinnovación. Un concepto que tiene que ver con productos, procesos o modelos de negocios que buscan reducir el impacto en el medio ambiente a lo largo de su ciclo de vida.

Este término, además, ofrece oportunidades y múltiples beneficios, por ejemplo, nuevos mercados y clientes, independencia de la volatilidad de las materias primas, ahorro de energía y materiales en el proceso productivo, anticipación a nuevos marcos regulatorios y estándares, entre otros.  

Por eso, no es extraño hoy escuchar sobre logística sostenible, ecodiseño, economía circular, eficiencia energética, simbiosis industrial, economía del compartir, ciudades inteligentes y sostenibles, y cadenas de suministros responsables.

Alejandro Chacón, fundador y director de Ecodiseño.cl, uno de los principales referentes de esta materia en Chile, aborda diferentes aspectos a continuación.

Conocimiento, conciencia, conducta

En relación con cómo el país puede mejorar significativamente en reducir el impacto de los modos de producción en el medio ambiente, el ingeniero mecánico explica que los cambios hacia la sostenibilidad han sido lentos porque requieren la modificación de hábitos de vida, de consumo y de producción.

“En general la manera en que vivimos está divorciada de la sostenibilidad. Si queremos acelerar la velocidad del cambio necesitamos completar los pasos clásicos: Conocimiento, conciencia y conducta. Primero hay que aportar desde el conocimiento (lo que hacemos desde la Universidad, por ejemplo), con el tiempo ese conocimiento se irá transformando en conciencia y esa nueva manera de comprender se transforma finalmente en una conducta coherente (con esa nueva conciencia y conocimiento), con lo cual se modifica nuestro comportamiento habitual”, detalla.

En esta línea, plantea que para que las empresas, independientes de su tamaño, logren mejorar su rendimiento medioambiental, económico y social se tienen que poner a disposición de los diferentes actores oportunidades reales que permitan aplican metodologías sistémicas de sostenibilidad.

Para el académico del Diplomado en Ecodiseño y el Diplomado en Economía Circular de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el gobierno ha realizado diferentes esfuerzos a través de diferentes canales.

Muestra de ello son, por ejemplo, la implementación de una serie de programas y actividades en entidades como Corfo o diferentes carteras gubernamentales, como es el caso del Ministerio de Medio Ambiente con el «Plan Nacional de Ecodiseño».

Comunicar y disponibilizar

Para Chacón la ecoinnovación local es posible, “generando y disponibilizando conocimiento, primero que nada, acompañado de la canalización de recursos y creación de ecosistemas de innovación, que ofrezcan un entorno de apoyo a la osadía de emprender e innovar”.

Desde su punto de vista y experiencia, para ecoinnovar no solo se requieren conocimientos de la parte «Eco» y capacidades de innovación, sino habilidades y pensamiento emprendedor.

Por otra parte, el especialista señala que para que la ciudadanía sea parte activa de este cambio debe acceder al conocimiento, el cual debe ser canalizado como información a través de campañas de comunicación.

“Otra forma de implicar a la ciudadanía es permitir que se exprese y realice acciones bajo su propia organización, como son los comités ciudadanos o de barrio que organizan actividades como ‘Huertas comunitarias’, por ejemplo”, afirma el docente.

Asimismo, indica que son el gobierno central, regional y comunal los que deben dictar los reglamentos que ordenan la manera en que corresponde actuar respecto a la sostenibilidad, añadiendo que “en la aplicación y la creación de estos reglamentos la ciudadanía tiene mucho que aportar también”.

Sin embargo, considera que desde las universidades hay una deuda pendiente en la difusión de este conocimiento y también una urgencia en la investigación y creación de nuevos materiales, tecnologías o nuevos usos de los materiales ya existentes en un contexto de sostenibilidad, que es un área casi de exclusiva responsabilidad de las universidades.

“Con los desafíos que plantea la sostenibilidad, en que prácticamente tenemos que reinventar todo de nuevo: materiales, tecnologías, formas de transportarnos, maneras de usar eficientemente (y almacenar) agua y energía, etc., los espacios de innovación son gigantescos y las iniciativas que pueden ir dando respuesta brillan por su ausencia. Esta es una tremenda oportunidad que va quedando en deuda por el momento”, sentencia.

Por Comunicaciones OpenBeauchef


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