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Columna de Opinión Subsecretaria de Ciencia: Hagamos un trato


Por Carolina Torrealba, Subsecretaria de Ciencia

 

El 2020 no sólo fue el año en el que la ciencia se instaló en nuestras conversaciones de pasillo y de noticias matinales, sino también fue el año de las mujeres en la ciencia, uno en el que se desplegaron liderazgos femeninos antes impensables; tres mujeres ganaron el Premio Nobel, Gitanjali Rao fue elegida niña del año por Time y Sarah Gilbert inventó una vacuna que ha probado eficacia contra el Sars CoV2. En Chile, Susan Bueno, Katia Abarca y M Elena Santolaya dirigen ensayos para las vacunas COVID19, Katherine Brokordt, Inés Barría y Andrea Silva dirigen desde regiones laboratorios diagnóstico para COVID19; sumándose a más mujeres que lideran la respuesta nacional a la pandemia.

Quisiera que no tuviésemos que celebrar estos liderazgos. Hemos normalizado la brecha de género a tal punto que nos acostumbramos a que estos referentes sean excepcionales. El Foro Económico Mundial reportó el 2020 que demoraremos 100 años en superar la brecha de género en el mundo al ritmo actual, lo que significa que nuestros niñas y niños seguirán formándose en el contexto de una cultura que impone sesgos y discriminaciones a las mujeres.

En Chile, cerca del 90% de los investigadores activos en Física son varones y en Economía las mujeres no superan el 16%. Si queremos tener un sistema de I+D que logre conformar la masa crítica que el país necesita, no podemos excluir a la mitad de la población de generar conocimiento.

Más aun, la investigación y su aplicación puede llevar a graves errores al no incorporar perspectiva de género. Los estudios descriptivos de la sintomatología del infarto, distinta en ambos sexos, por años no incorporó perspectiva de género, lo que en parte puede explicar que hoy mueran más mujeres que hombres por ello. Y en otras áreas, nos hemos acostumbrado a que disciplinas contundentes para comprendernos, como Historia o Filosofía, han sido escritas casi sin incorporar mujeres. ¿Sería igual la comprensión de ellas si la hubiesen escrito hombres y mujeres? ¿qué preguntas hemos dejamos de hacernos?

Asimismo, existen disciplinas como la Inteligencia Artificial y la ciencia de datos que están transformando de manera exponencial múltiples aspectos de nuestra sociedad, que están moldeando nuestras vidas por medio de algoritmos que toman decisiones por nosotros. No podemos permitirnos no incorporar ya a más mujeres en éstas áreas en las cuales están subrepresentadas. De no hacerlo, solo aumentará la brecha, y la revolución tecnológica reproducirá los patrones sesgados de nuestra cultura.

Por estos motivos, de todas las transformaciones que requiere nuestro sistema CTCI, esta es quizás la que mayor impacto potencial tendrá en la generación de conocimiento y competitividad de Chile a nivel global. Significa duplicar nuestras posibilidades de encontrar talento y de hacer mejor ciencia. 

Por ello, desde el Ministerio de Ciencia estamos trabajando en la formulación de una Política de Igualdad de Género en CTCI, cuyos lineamientos abrimos a una consulta pública y transparente (www.minciencia.gob.cl/generoctci). Necesitamos recabar la diversidad de opiniones que reflejan las diferentes realidades de nuestro país para avanzar en la construcción de esta política. Necesitamos un compromiso transversal.

Hagamos un trato: actuemos ya para cerrar la brecha de género en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación.

 


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