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Desafío Hogar de Cristo: estudiantes de Ingeniería Eléctrica presentaron prototipos para la Fundación Esperanza Nuestra


Desde un prototipo que ayuda a personas con movilidad reducida a leer un libro hasta un sensor de caminata que genera datos para ser estudiados por kinesiólogos en la rehabilitación, fueron algunas de las soluciones innovadoras que entregaron los estudiantes del curso Introducción al Taller de Diseño del Departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Chile (DIE).

El Laboratorio de Innovación y Emprendimiento OpenLab, en una alianza de colaboración con el curso del DIE, impartió 6 módulos enfocados en formación de capacidades de innovación y emprendimiento, con el objetivo de apoyar a los estudiantes en el diseño de un prototipo que respondiera a una problemática previamente detectada.

“El aporte de OpenLab fue primordial para el trabajo que se realizó en el curso. Tuvimos un aporte metodológico en lo que respecta a la innovación, nos aportaron con muchas herramientas para poder enfrentar de mejor forma este proceso”, cuenta el académico del curso Introducción al Taller de Diseño, Jorge Sandoval.

Una de las ideas que nació de la colaboración con OpenLab fue trabajar en base a un problema real, y en ese contexto, se contactaron con la Fundación Esperanza Nuestra del Hogar de Cristo. Los estudiantes tuvieron la posibilidad de realizar visitas a terreno, conocer a los pacientes y al personal profesional de la Fundación, como parte de un proceso que implicaba conocer esa realidad y proponer una solución innovadora que pudiese prototiparse.

Sin duda, lo que más rescataron los estudiantes de su participación en el curso fue el haberse enfrentado a un desafío real, donde la principal motivación no fue la nota final, sino entregar una solución que mejorara la calidad de vida de los pacientes de la Fundación.

“Es enriquecedor saber que de verdad esto le va a servir a personas en situación de discapacidad, y que además, a futuro se pueda escalar para ayudar a muchas más personas”, comentó uno de los estudiantes.

Prototipos que aportan a una sociedad inclusiva

Al finalizar el curso, los estudiantes presentaron los prototipos en OpenLab, donde recibieron el feedback de parte de los profesionales de la Fundación Esperanza Nuestra.

Uno de los prototipos fue Lexter, un dispositivo que permite cambiar las páginas de un libro, permitiendo a las personas con escasa movilidad poder leer sin dificultad. La motivación de este grupo fue “querer ayudar a la gente para que viva de forma independiente y autónoma. A raíz de entrevistas con los usuarios nos dimos cuenta que esto era un problema para ellos y empezamos a buscar herramientas”.

La accesibilidad universal fue otra de las necesidades que vieron los estudiantes en la Fundación y por eso crearon Resemo, un prototipo que ayuda en el traslado a las personas en silla de rueda. Está diseñado para regular altura y facilitar la accesibilidad en múltiples escenarios.

Pero no solo los pacientes de la Fundación fueron los únicos estudiados para el desafío, sino que sus profesionales también. Meva mide la velocidad angular de las articulaciones en la marcha de las personas, para que los kinesiólogos y el equipo médico puedan obtener datos reales en torno a la recuperación del paciente.  “Con este dispositivo se puede optimizar el tiempo de rehabilitación. Actualmente esto se resuelve en base a la experiencia del kinesiólogo”, explica el estudiante Alex Villarroel.

En la misma línea de rehabilitación pero enfocada en el paciente fue que se creó Fredi (Forestando y Rehabilitando en Equipo con Diversión e Innovación), una tecnología social que mezcla los juegos en equipo con terapias que ayudan a mejorar la movilidad de sus usuarios. Su plus es que es un dispositivo que permite la autonomía.

“La capacidad creativa que presentaron los estudiantes, siendo de áreas tan distintas a la Rehabilitación Física o a la Salud, logran resolver problemas que son universales para las personas en situación de discapacidad. Me sorprendió la capacidad que tuvieron los alumnos de poder plantear el desarrollo de estos prototipos y de dar una solución a estos problemas”, concluye Carlos Duarte, kinesiólogo de la Fundación Esperanza.


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