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Conoce a los nuevos residentes del FabLab U. de Chile


Este año el programa Residencias se enfocó en los desafíos definidos por la ONU, que con meta al año 2030, quieren potenciar el desarrollo sostenible. Esto incluye fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, agua limpia y saneamiento, energía asequible y no contaminante, industria, innovación e infraestructura, reducción de las desigualdades, ciudades y comunidades sostenibles, producción y consumo responsable, entre otros.

En ese contexto, es que FabLab U. de Chile escogió dos nuevos proyectos para que se integraran como residentes al laboratorio, para que durante una estadía de 6 meses se desarrolle y materialice un proyecto que vaya alineado con los desafíos mencionados anteriormente. Durante el proceso, la persona se verá acompañad@ por un grupo transdisciplinario de profesionales y herramientas de fabricación digital.

«Buscamos proyectos interesantes en cuanto a impacto y tecnología y que a su vez, estuvieran acordes a los objetivos de la ONU. Es lo que el proyecto de Nicolás cumplía, el impacto social y desarrollo de tecnologías. Así como también el de los biopolímeros» explica Joaquin Rosas, coordinador de emprendimientos y proyectos profesionales del FabLab U. de Chile.

Reconstrucción del proceso de arcilla

Dominga es el proyecto a cargo del diseñador industrial Nicolás Troncoso y se llama así en honor a una artesana del sur de Chile.  Su apuesta es lograr una inyectora de arcilla para tratar de reproducir los procesos precolombinos del modelado de este material con nuevas tecnologías.

«Quiero que esta máquina vaya a los lugares donde la arcilla existe, no que la arcilla venga a Santiago de Chile, por ejemplo. Que la máquina se construya en el lugar específico de la arcilla y que los productos que salgan de ahí, sean finalmente modificados por el lugar y no por mí», cuenta Nicolás.

Aprender la funcionalidad de las máquinas para poder crear otra y transmitirlo, es una de las metas del nuevo residente del FabLab, quien mezcla el imaginario precolombino con la construcción manual.

«Como diseñador industrial, lo que hago está bien lejano de construir cosas y había visto este programa de Residencias, donde tenía la idea de vincular lo que estaba haciendo en la universidad con alguna idea personal en un lugar que contara con los procesos adecuados para poder construir algo», explica Nicolás Troncoso, profesor en la Facultad de Diseño de la Universidad del Desarrollo.

Innovación en la industria cosmética

N-Active es una empresa que lleva más de 14 años en el mercado cosmético y que desde hace cuatro años se vinculó con investigadores de la Universidad de Chile para trabajar con biopolímeros y que hoy esperan seguir escalando de la mano de nuestro Fab Lab. Para este proyecto en específico, han colaborado desde el inicio la Dra. Lilian Abugoch James y el Dr. Cristian Tapia, ambos Profesores Asociados del Departamento de Ciencias de los Alimentos y Tecnología Química de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas.

«Nuestro proyecto apunta al desarrollo de máscaras faciales o corporales para cosmética que se adapten a cada una de las necesidades, gustos y preferencias de los clientes. Y en el futuro, ojalá poder llegar a que cada una de las personas pueda desarrollar su propia máscara. La tecnología que tiene el FabLab U. de Chile más la tecnología de los biopolímeros, puede dar un match súper interesante» explica Jorge Sanhueza, fundador de N-Active.

Jorge ya cuenta con una matriz que les permite hacer un biopolímero, en este caso una crema o emulsión que se diluye con agua. Los aditivos para este biopolímero vienen de plantas nativas, las cuales se aplican para las diferentes necesidades de la piel. Dado que nuestro cuerpo se compone de distintos tipos de pieles, la máscara permitirá crear la forma exacta donde se quiere aplicar el tratamiento específico.

«La gracia que tienen los biopolímeros es que como plataforma permite desarrollar lo que uno quiera y es bastante amplio. Con el Fablab la idea es darle una bajada a estos biopolímeros y llegar a productos bastante concretos» concluye Jorge.


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